miércoles, 15 de septiembre de 2010

NO A LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA: HABLEMOS DEL DINERO. ASPECTOS ECONÓMICOS QUE INFLUYEN EN LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA



Cuando entro en páginas y foros acerca de la custodia compartida, rápidamente empiezo a encontrarme comentarios muy similares a estos:

"Lo que tengo claro es que no pienso seguir pagando la hipoteca del piso para no disfrutarlo y que mi ex siga viviendo allí a mi costa con su nueva pareja"

"Yo tengo que seguir pagando la casa para encima no poder vivir en ella y tener que pagarme además un piso de alquiler en que vivir. Esto es un abuso"

"Lo único que queréis (las mujeres) es vivir a costa de vuestros ex maridos y además quedaros con el piso".

"¡Sólo queréis vivir del cuento!" (también dirigido a las mujeres)"

"¡Se os acabó el explotar el divorcio y a los hijos para vivir a costa nuestra!" (idem)

Este tipo de comentarios, motivados por aspectos fundamentalmente económicos, son muy habituales a la hora de debatir sobre la custodia compartida impuesta (¡no olvidemos el grandísimo poder que tiene el dinero!) Hay muchos hombres que piensan que en los divorcios, han sido perjudicados de forma sangrante desde el punto de vista económico y esto ha generado un sentimiento generalizado de rechazo hacia la mujer y ha fomentado esa idea generalizada de que "todas las mujeres son unas caraduras que lo único que quieren es desplumar sistemáticamente a su ex-marido". Como si el único motivo por el que lucháramos en contra de la custodia compartida impuesta fuese el mantener esos privilegios de carácter económico.

Y concretando más, se hace referencia una y otra vez a las pensiones compensatorias y al uso y disfrute de la vivienda (a lo que, de forma genérica, denominan como "vivir del cuento"):

  • A las pensiones compensatorias porque pueden fomentar el que la mujer se acomode a la hora de buscar trabajo fuera de casa (no olvidemos matizar que hay mujeres que lo tendrían muy complicado al no contar con experiencia laboral alguna por haberse dedicado a asumir en exclusiva las tareas domésticas y el cuidado de los hijos);

  • y a la vivienda porque se ven obligados a seguir pagando la hipoteca de una vivienda cuyo uso y disfrute queda asignado en exclusiva a la mujer y a los hijos, viéndose obligados a pagar, a su vez, otro piso en el que vivir (concretamente, cuando he sacado a debate el tema de la vivienda, parece haber bastante consenso acerca de que el tema de la vivienda no está regulado de la forma más justa posible).

Estoy de acuerdo con que hay casos en que los padres se han visto especialmente perjudicados desde el punto de vista económico, así como ha podido haber mujeres que hayan tratado de sacar provecho de una regulación que les favorecía en ese aspecto (aprovechad@s hay en todas partes).

Pero por supuesto, estos argumentos nada tienen que ver con cómo la custodia compartida impuesta puede menoscabar la estabilidad de los hijos; o con cómo puede perjudicar a los hijos el conflicto permanente existente entre los padres: insisto en que para que una custodia compartida no sea perjudicial para los hijos, tiene que partir del consenso y de una fluida comunicación entre los padres.

Muchos padres (no todos y no quiero generalizar, pero sí muchos) que no se han ocupado apenas del cuidado de los hijos hasta ese momento y que sistemáticamente dejan a los hijos al cuidado de terceras personas (algunos porque no pueden por no tener disponibilidad por su trabajo y otros sencillamente porque no tienen interés en hacerlo), están solicitando ahora la custodia compartida (o "amenazando" con solicitarla) sólo por librarse de pagar cualquier tipo de pensión y/o por librarse del pago de la vivienda.

Puedo afirmar que la gran mayoría de madres, estarían dispuestas a renunciar a TODO (pensión de alimentos, casa…todo) y exonerar así al padre de gran parte de responsabilidad económica hacia los hijos con tal de evitar que sus hijos sufran los graves perjuicios que, en muchos casos, les podría ocasionar una custodia compartida impuesta. Y de ahí que ante la "amenaza" de la custodia compartida impuesta se estén negociando pensiones de alimentos de importes extraordinariamente bajos. Es más: está habiendo mujeres que, ante un impago reiterado de la pensión de alimentos, no se atreven a reclamarla por vía judicial por miedo (y esa es la palabra) a que esa demanda por impago termine en una custodia compartida impuesta que saben que sería muy perjudicial para sus hijos.

Estoy convencida de que, si no se hubieran producido estos agravios de carácter económico hacia los padres, no habríamos llegado a esta corriente "pro-custodia a toda costa" en la que estamos ahora. Todas las personas con las que he intercambiado opiniones, estén en contra o a favor de la custodia compartida, coinciden en que el aspecto económico es una factor clave por el que se ha llegado a esta situación. Por tanto: ¿cuál es verdaderamente el problema en muchos de los casos?

Coincido con algún que otro comentario publicado que indica que por la vía de la IMPOSICIÓN, lo único que se va a conseguir es sustituir unos problemas por otros.

Lo que no podemos consentir es que la custodia compartida impuesta, se utilice como herramienta para solucionar una incorrecta regulación del régimen económico en los divorcios, sin entrar a evaluar las consecuencias negativas que pueda tener sobre la educación y la estabilidad de los hijos.

Si se tiene que modificar la Ley del Divorcio en algunos aspectos, habrá que luchar por ello y habrá que estudiar cada caso, pero LA CUSTODIA COMPARTIDA IMPUESTA NO ES LA SOLUCIÓN.