domingo, 11 de septiembre de 2011

La violencia doméstica y la Justicia

Asociaciones de padres divorciados y plataformas de custodia compartida intentan destruir esta ley contra la violencia de género para así poder maltratar, sin temor a la Justicia. Solicitan la derogación de la misma, y sólo quienes son capaces de solicitar una derogación de la violencia de género se pueden llegar a definir como ‘maltratadores con sed de venganza, con sed de sangre’.

Una vez con el famoso movimiento contramachista backlash intentan confundir a la sociedad y a los políticos poniendose como ‘falsas victimas’ para ‘dar pena’ y hacer todo el daño posible a sus exparejas, familiares e hijos, poniendo la igualdad como ‘argumento’.

La propia Justicia debería poner más ayudas, más profesionales, seguimientos y empezar a tomarse más en serio el tema… Las muertes siguen apareciendo, y son casi el 100% exparejas de hombres que no han aceptado que los deje una mujer. La Justicia y las leyes deben protegernos, aceptar pruebas ‘siempre’ y no absolver al presunto maltratador por falta de pruebas…. cuando ellos mismos descartan las mismas y nuestras testificaciones no sirven..

Así pues, si nos maltratan en nuestro hogar o en lugares en los que no hay testigos, ¿cómo podremos defendernos? Con estas absoluciones lo único que consiguen es que vuelvan a atacar, porque ya saben que no les pasa nada, porque así va la Justicia.

Sólo dan ordenes de protección cuando vas con la cabeza colgando. Las ordenes de protección, en una gran mayoría, no funcionan, como se puede ver en las noticias.

¿Cómo nos podemos proteger ante maltratos psicológicos sin que nos quiten después las custodias de nuestros hijos porque ‘hemos pasado por manos de psicólogos’?

¿Cómo podemos protegernos a nosotros y a nuestra familia de hombres que maltratan porque tiene problemas psicológicos o de trastornos borderline y no están contemplados como enfermedades mentales en leyes civiles y penales?

Sí que hay que reformar la ley, pero no como pretenden estos hombres, llamados ‘victimas de la sociedad’ , y que por culpa de ellos están pagando seguramente justos por pecadores.

El maltrato psicológico está subyacente, a menudo sin alcanzar el estatus de prueba, en la práctica totalidad de causas penales por violencia doméstica y en la mayoría de causas civiles de separaciones contenciosas. En paralelo, unida a la apropiada instrumentación de medios por parte del sistema de justicia, es necesario extender la concienciación de la población en general acerca la naturaleza e implicaciones del abuso psicológico, un área poco explorada pero cuya comprensión es imprescindible y nuclear para desterrar ciertas dinámicas deshumanizantes de las relaciones de pareja.

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