viernes, 6 de julio de 2012

El dinero es más importante que los niños

      
Magazine | 05/07/2012 - 23:59h Lucía Etxebarria

Les conté a ustedes que un administrador fantasma decidió censurar mi perfil de Facebook después de que considerara como pornográfica una fotografía de mi hija en la playa, entre otras. Poco después descubro que Lydia Cacho, experta mundial en trata de blancas, denunció más de 1.400 perfiles con pornografía infantil alojados en Facebook. El esfuerzo fue inútil: los perfiles eran creados nuevamente en cuestión de horas. Facebook, eso sí, cerró el perfil de… ¡Lydia Cacho! sin más explicaciones.

Facebook no persigue a los pedófilos que actúan en su red. Simplemente, elimina sus perfiles. Y ya de paso, el de muchas personas famosas como yo para que públicamente se cree la impresión de que la red social es extremadamente cauta, cuando en realidad –como todos sabemos– Facebook no indaga la identidad de quien abre una cuenta, ni de la persona a la que se la cierran. (La cuenta se cierra, pero quien la creó no es investigado ni mucho menos perseguido). Y esta es la razón del éxito de Facebook: es facilísimo abrirse una cuenta falsa, o cientos. Y así se ha convertido en un gran contenedor de pornografía infantil. Porque para proteger a los niños haría falta que cada cuenta se verificase exhaustivamente con una llamada y un documento de identidad. Pero si eso se hiciera, Facebook no sería un negocio. Y el dinero es más importante que los niños.

Otro caso en el que demasiado a menudo el dinero es más importante que los niños es el de los divorcios. Todos conocemos a algún divorciado que se ha quedado con lo puesto, obligado a vivir en casa de sus padres para mantener a sus hijos, que viven en la que fue su casa con su ex señora… y el novio de esta ex señora. Y todos conocemos, por otra parte, a señores que en su vida no han cambiado un pañal o ayudado a sus hijos con los deberes, y que de un día a otro reclaman la custodia compartida cuando es evidente que si en diez años no han querido aprender a cuidar de unos niños no van a aprender de la noche a la mañana.

Y yo me pregunto: ¿cómo es que a nadie se le ha ocurrido nunca proponer que la guardia y custodia de los niños se decida antes de tenerlos? Usted se casa y firma un contrato prenupcial en el que se especifica qué régimen se planteará en caso de divorcio. De esta manera, usted se asegura que dentro de diez años su mujer, resentida, no podrá hacer del divorcio una venganza, privándole a usted de la posibilidad de vivir dignamente y del acceso a la compañía de sus hijos. Y la mujer se asegura de que su marido no va a rememorar en el lecho conyugal las delicias de una secretaria a la que le dice que si sigue casado es sólo porque no soportaría verse de nuevo viviendo con sus padres y lejos de sus niños. Ya de paso, este preliminar forzaría a muchas de las parejas que actualmente se casan no muy conscientes de lo que hacen a hablar seriamente sobre su futuro, obligándoles a saltar sobre clichés románticos y a aterrizar de plano sobre la realidad. Quizá si todas las jóvenes parejas se tuvieran que plantear este ejercicio, en España no se divorciarían dos de cada tres matrimonios. España es uno de los países con mayor tasa de divorcios de todala UE. Ylas víctimas del divorcio, al final, son casi siempre los niños, convertidos en moneda de cambio con la que se negocian los rencores de los padres

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